¿Y si nos atrevemos a bailar?

 

bailarNo nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”. Séneca

 

 

En esta vida vivimos en negativo, desde qué nacemos.

Lo primero que nos enseñan nuestros padres es lo que no debemos hacer: eso no se toca, eso no se dice, eso no se hace, como la canción de Serrat.

A los que nos educaron religiosamente lo primero que nos enseñaron son los 10 mandamientos que, no recuerdo muy bien pero, todos empiezan negando: no, no, no…

A las nuevas propuestas les sigue casi siempre un no o un pero, pocas veces un adelante sin reparos.

Toda esa prudencia negativa que hemos mamado desde pequeños nos corta las alas a la hora de realizar cambios, nuevas propuestas, afrontar retos diferentes.

Nosotros mismos nos coartamos muchas veces porque algo que nos gustaría hacer puede que no sea del gusto de los otros o tememos que dirán los demás (superiores, compañeros, familia, amigos) si no nos sale bien.

También nos atrevemos a cortarles las alas a nuestras parejas, a nuestros hijos y amigos, a nuestros compañeros, a nuestros alumnos, etc., por temor a que sean ellos los que fracasen e intentado evitarles el sufrimiento.

El miedo al fracaso o al rechazo hace que muchas iniciativas se queden en pensamientos y proyectos frustrados que, algunas veces, sacan a la luz otras personas, con mayor iniciativa o más valentía con éxito lo que nos provoca aún una mayor frustración, porque nos obliga a castigarnos con el y si lo hubiera hecho yo  o el por qué no me atreví a hacerlo.

A veces la negatividad se apodera de nosotros y nos hace desear el fracaso de los demás. Otras nos atrae más el morbo de que las cosas no salgan que el deseo de que las cosas salgan bien.

Estamos condicionados a ser negativos, a caer en la derrota y perder la esperanza cuando la naturaleza del ser humano no es así, de hecho la mayoría acabamos superando las adversidades. Pero mientras las superamos perdemos la iniciativa.

Deberíamos ser capaces de apartar los pensamientos negativos y tener pensamientos positivos deliberadamente. Romper la inercia. Apreciar lo bueno que nos sucede y agradecer, alabar, elogiar todas las cosas buenas y a quien las hace posible y disfrutar de ello. Provocar ese efecto mariposa que contagian los buenos gestos.

Debemos practicar la autoconfianza, debemos arriesgarnos un poco más y olvidarnos de que las cosas pueden salir mal, porque siempre es mejor que el resultado no sea el que  pensábamos pero podamos mejorarlo a quedarnos con las ganas.

Los que se arriesgan son los que triunfan y seguramente tras un gran triunfo hay pequeños fracasos. Arriesguémonos porque si no nos arriesgamos viviremos siempre con la amarga duda de que hubiera pasado si lo hubiéramos intentado.

Si fracasamos en algo pero creemos en ello deberíamos ser capaces de llegar a conseguirlo por otros caminos.  Si nos damos cuenta que no seremos capaces de conseguirlo porque el éxito no depende de nosotros, aceptemos el fracaso y dejemos de perder el tiempo y la energía en algo que no podemos cambiar. Sin perder la esperanza, ya vendrán nuevos retos.

Si somos líderes motivemos a nuestro equipo, intentemos sacar de ellos lo mejor; si somos parte del equipo demos rienda suelta a nuestra imaginación, hagamos propuestas valientes e innovadores. Ilusionémonos todos con lo que hacemos, arriesguemos un poco, seamos inconscientes de vez en cuando, experimentemos, expresemos más nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, saquemos fuera los temores, compartamos nuestros estados. No caigamos en la monotonía. ¡Bailemos!

A menudo recuerdo cuando necesito una motivación el diálogo de Alicia cuando le pregunta al gato de Cheshire:

¿Podrias decirme, por favor, que camino debo seguir para salir de aquí?

– Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar.

– No me importa mucho el sitio…

– Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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