Administración pública abierta al ciudadano

la foto 1En vez de mirar a las personas como seres que se limitan a reaccionar sin alternativas, miremoslas como partícipes activos en el modelado de la realidad.             Peter Senge

Existe un núcleo de personas cada vez más amplio que pregonamos la necesidad de un cambió en la administración pública para conseguir sobrevivir.

Son muchos años de trabajar para el administrado, sin mirarle a la cara, sin hablar de tú a tú, sin tenerlo como referente y sin focalizarlo como el centro de nuestras acciones.

Nos hemos preocupado por protocolizarlo y procedimentarlo todo, por tener las mejores instalaciones y por competir con nuestras administraciones superiores e iguales. Pero en ningún momento, ni por asomo, hemos pensado en que todo ello debería dirigirse a dar un mejor servicio al ciudadano y a acercarnos a este no como padres o profesores que aleccionan y dirigen, sino como hermanos o amigos que ayudan y aconsejan e intentan hacer la vida más fácil y no complicarla, que es lo que conseguimos la mayoría de las veces.

Hablo del cambió hacia la administración 2.0 que se traduce en una nueva manera de entender el servicio al ciudadano, con mayor nivel de exigencia, practicando la transparencia, la eficiencia, la colaboración, la innovación y el control del gasto. Simplificando el papeleo y las gestiones. Explicándoles y comunicándoles las políticas y haciéndoles partícipes de las decisiones que más les afectan antes de que se produzcan. Dando a conocer los presupuestos, evaluando las actuaciones y analizando los costes. Hablo de practicar el gobierno abierto, centrándonos en el ciudadano.

Hablo de devolver el prestigio al funcionario como persona que hace funcionar la administración,  que ayuda a su evolución y a su adaptación. Reivindicando trabajadores éticos, activos y preparados profesionalmente que aporten valor, que estén al servicio de los ciudadanos. Que pongan aceite al pesado engranaje burocrático para que todo ruede más fácilmente. Hablo de motivar a los empleados, teniendo en cuenta sus opiniones.

Hablo de que se valore en los trabajadores de la administración lo que saben pero también como lo hacen y lo que aportan. Sus aptitudes y sus actitudes.

Hablo de exigir a los políticos que ostentan el poder o opositan para conseguirlo preparación, dedicación, profesionalidad y transparencia. Pero transparencia real, no de boquilla que es lo que hemos tenido hasta ahora. Políticos y dirigentes que trabajen por y para todas las personas, no sólo para los que les votaron. Dejando de lado sus intereses personales y partidistas.  Que tengan una visión clara y  amplia, de adentro hacia fuera y de fuera hacia adentro. Que busquen pactos con la oposición para crear políticas colaborativas, consensuadas y que tengan continuidad más allá de las diferentes legislaturas. Que escuchen las señales que le dan los ciudadanos y que no vuelvan la espalda a sus gestos. Porque lo que es bueno es bueno para todos, independientemente de las ideologías y colores políticos.

Por encima de todo hablo de reivindicar una administración que acompañe al ciudadano,  que vele por sus intereses trabajando por el bien común, no escuchando al que más grita.

Pero hablo también de que el ciudadano entienda y defienda el valor de lo público, ese intangible tan menospreciado pero que tanto valor puede aportar al bienestar de la sociedad. Que empiece a promover ese cambio participando y exigiendo el papel que le corresponde, entendiendo la responsabilidad que eso supone también para el.

Y hablo de que aquellos que trabajan para la administración no quieran aprovecharse de ella e igual que se exige a la administración que sea transparente en la gestión del dinero público, sean conscientes de que los presupuestos que presentan se pagan también con dinero público y los servicios que prestan son en beneficio de la sociedad en la que actúan y a la que seguramente pertenecen.

La Administración Pública somos todos: políticos, directivos, funcionarios, contratados, proveedores y ciudadanos, por tanto todos tenemos responsabilidad en el cambio.

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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4 respuestas a Administración pública abierta al ciudadano

  1. Gracias, Marta, leerlo ha sido reconfortante. Hay que mirar hacia el futuro y pensar que la sociedad está cambiando y la Administración lo hará con ella. Quizá ahora no sea la punta de lanza de la sociedad, pero, desde luego, no es un lastre. Lo público está dando sustento a nuestra sociedad civil y hay que reivindicar su valor. Pero, además, hay que exigir un cambio de mentalidad, reorientarla al servicio del ciudadano sin ambigüedades.

  2. Gerardo Bustos dijo:

    Totalmente de acuerdo, Maferragut. Creo que el cambio de la (y en la) Administración Pública es impepinable, cuestión de tiempo. La Administración Pública 2.0 no lleva más allá, y hablaríamos no de Administración abierta al ciudadano, sino de Administración con el ciudadano y para el ciudadano.

    • maferragut dijo:

      Ese matiz es muy interesante, como tu bien dices. No basta con abrir, hay que coadministrar con el ciudadano. Sería cambiar el por y para el ciudadano por el con y para el ciudadano. Un saludo

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