Tengo una idea

ya lo tengo

Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas sino las ideasVíctor Hugo

Se habla mucho sobre el valor de las ideas pero, realmente, ¿está valorada la persona que aporta ideas a la organización?

¿Quién recuerda, cuando un proyecto ha resultado exitoso, a la persona que tuvo la idea por primera vez? ¿En qué créditos aparece la autoría de las ideas?

Las personas imaginativas y creativas aportan un gran valor a la organización pero pasan desapercibidas o su esfuerzo no se tiene muy en cuenta.

En la fase de gestación de los proyectos estas personas exponen ideas que suelen ser aceptadas o sirven de base para ser reconvertidas y mejoradas por el resto del equipo. Pero sus aportaciones se desvanecen durante el desarrollo del proyecto y en su ejecución. La idea inicial,  la chispa que enciende la llama, se olvida en el momento mismo que se pone en marcha la rueda del proceso de gestión y producción, en el que muchas veces no participa el “ideante”.

En la empresa privada se están empezando a tener en cuenta a las personas que tienen ideas pero, imaginemos unas personas creativas en el marco de una administración pública. Esas personas, pueden ahogarse entre los cientos de procedimientos que se siguen una y otra vez bajo el mismo patrón. Y, en algunos casos, pueden llegar a ser incluso molestas para aquellos trabajadores que se adaptan bien a los procesos rutinarios y a los que les resulta más cómodo que todo siga como está.

Normalmente las personas creativas tienen unas características que van unidas a su personalidad:

Son curiosas (no cotillas, aunque a veces se confunda).

Todo les interesa, no únicamente lo que les compete, porque saben que cualquier cosa puede relacionarse para aumentar la fuerza comunicativa o mejorar el proyecto que tienen entre manos.

Sienten la necesidad de cambiar continuamente, mejorar, conocer cosas nuevas, probar.

Les gusta compartir y trabajar en equipo.

Son inquietas e inconformistas, no aceptan fácilmente el “porque sí” o “porque siempre se ha hecho así”.

Son capaces de escuchar todo lo que se habla a su alrededor para extraer lo que puede serles útil en su trabajo y a todo le darían una vuelta de tuerca.

Retienen la información y todo lo relacionan. Por ello, a veces, sorprenden con conocimientos de otras aéreas o departamentos alejados al suyo y saben dónde encontrar aliados o colaboradores.

Su pensamiento, está en continuo movimiento. En ocasiones, las ideas fluyen de manera natural, puede parecer que sin esfuerzo. Otras veces retienen en su cabeza embriones de ideas que maduran poco a poco hasta que consideran que pueden ser expuestas.

Suelen estar envueltos en un halo de romanticismo, son generosos, se entusiasman con los proyectos y contagian su entusiasmo y  la satisfacción de crear algo, de aportar mejoras, están por encima de cualquier ganancia económica.

Estas personas se encuentran cómodas en departamentos colaborativos y comunicativos donde,  aunque no se les reconozca su aptitud como parte curricular, se les tiene en cuenta porque sus aportaciones influyen positivamente en los proyectos, independientemente de que después formen o no parte de ellos.

Sin embargo,  en otros departamentos, tal vez menos receptivos,  las personas creativas no tienen nada que hacer más que adaptarse al sistema, o buscar otras opciones, si no quieren crearse algún que otro enemigo entre sus propios compañeros.

Muchas veces el talento, que poseen las personas que tienen ideas, es desprestigiado con la típica frase: “Es fácil tener ideas, lo difícil es ponerlas en práctica”. “Este lo único que hace es tener ideas”.

He leído y oído en numerosas ocasiones la frase “una idea no vale nada”. Pero tener buenas ideas no es tan fácil, puesto que no todo el mundo las tiene; aunque la capacidad de generar ideas puede tener algo de innato. Es una especie de don o maldición,  según se mire y según la posición que ocupen los que las tienen.

Por eso, las personas que poseen este perfil creativo suelen tener un nivel de resiliencia muy alto,  para poder afrontar las dificultades y la frustración que, en un momento dado, puede suponer tener que sobrellevar situaciones o resultados adversos.

 Las buenas ideas no son fruto de la casualidad. Para que surjan las ideas hay que trabajar, continuamente, no sólo en horario de oficina. Hay que leer, estar al tanto de las novedades, escuchar, mirar con otros ojos, investigar, pensar, ser receptivo. Tener ideas exige un esfuerzo intelectual continuo, que solo sabe el que lo pone en práctica.

En esta época de crisis, puede que se empiecen a valorar más las personas creativas, las personas con imaginación. Porque al mundo lo mueven las ideas. Porque a partir de las ideas se generan proyectos y los proyectos generan beneficios.  Por ello, habría que empezar a pensar en un trabajo en equipo dónde todos los miembros sean importantes y se tengan en cuenta por igual  los que tienen las ideas y los que las ponen en práctica.

Por ello, aún sabiendo de la dificultad que supone introducir cambios en las actuales estructuras, esas personas tendrían que tener un lugar en las administraciones públicas. Debería, por ejemplo, existir un Departamento de ideas, una especie de laboratorio donde las personas creativas pudieran dar rienda suelta a su imaginación y proponer  fórmulas que abrieran nuevos horizontes y perspectivas a los objetivos propuestos y que, en colaboración con los diferentes departamentos, llenaran de aire fresco y removieran un poco los cimientos de las instituciones.

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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2 respuestas a Tengo una idea

  1. Magnífico post para empezar la mañana de viernes. Si dedicáramos un tiempo a “idear” y a organizar nuestras ideas, sin duda nuestro trabajo sería más productivo. Hay que intentarlo porque el momento lo requiere.
    Gracias por el post y buena mañana

    • maferragut dijo:

      Gracia a ti por leerlo, Fini! Ya sabes, como dijo Verne: Las ideas mueven el mundo, no las máquinas.
      Y las ideas las tienen las personas ergo el mundo lo movemos las personas. Y este mundo esta un poco paradito. Tu lo has dicho a idear! Buen finde!

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