Uno por el otro la casa sin barrer o ¿quién esta parando el cambio en la Administración Pública?

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Ningún grupo puede actuar con eficacia si falta el concierto; ningún grupo puede actuar en concierto si falta la confianza; ningún grupo puede actuar con confianza si no se halla ligado por opiniones comunes, afectos comunes, intereses comunes. Edmun Burke

 A finales de enero asistí al IV Encuentro del Foro Institucional de Calidad en el Sector Público de las Illes Balears. El encuentro estaba organizado en dos sesiones, los días 26 y 27 de enero, y solo pude acudir a la primera sesión del día 26. Escribo aquí algunas de las notas que apunté en mi libreta y que resumen una visión personal de lo que más me interesó de las ponencias que pude escuchar.

 Realmente poca cosa nueva, aunque siempre hay algo pero, sobre todo, mucho refuerzo y reivindicación de la necesidad del cambio y renovación de la Administración Pública.

En ellas, tal como insinuaba el título de la ponencia inaugural de Albert Galofré se habló y reflexionó sobre Innovación, eficiencia y calidad de las administraciones públicas. La ponencia de Galofré, entendí que señalaba una situación actual que obliga a las administraciones a reducir y ajustar su estructura  para seguir siendo competitiva.

 Este ponente defendió la Calidad, pero con unos sistemas que añadan valor. Mirando la Calidad desde el punto de vista económico. En este sentido Galofré señaló, como asignatura pendiente, las ventajas económicas que puede aportar la gestión de la calidad, frente al “no hay dinero, para esto, ahora” que tantos utilizan como excusa, para no ponerse manos a la obra, por desidia o incompetencia.

Algunas de las necesidades y propuestas, apuntadas por este ponente fueron:

 RPT que posibilite la movilidad interna

 Gestionar por competencias como una necesidad a abordar

 Simplificar la estructura administrativa como signo de eficiencia

 Eliminar duplicidades

 Externalizar los servicios menos rentables o menos necesarios para optimizar recursos. Un claro ejemplo es el servicio de limpieza, pero puede haber otros (en los que el sector privado ofrece un grado de competencia interesante)

 Evaluar los resultados

Calcular el Coste-beneficio de la gestión de la Calidad. Incluyendo aquellos no cuantificables como son los beneficios sociales

 Reivindicó la figura del Empleado público, pero también la del Directivo público e incluso del Gerente que, aunque figura de confianza del alcalde, puede ser un buen ejemplo si su elección se basa en su preparación y no en su carné político.

 Me quedo, como apunte propio, con  la importancia de la preparación de las personas que deben liderar el cambio en la administración.

 Pedro Ángel López, del  Ajuntament de Palma, abordó los Aspectos psicológicos de la gestión de la crisis desde sus agentes. Puso ejemplos de la importancia de la resiliencia que viene a ser, en términos psicológicos, la capacidad que tenemos las personas de enfrentarnos a las adversidades.

 Realizando un análisis DAFO de la situación marcó como debilidades de la administración, en este momento de crisis económica y estructural, la desconfianza del ciudadano, los mensajes negativos que circulan sobre la administración, la pérdida de valores y la crisis de la ética provocada por la imprudencia, el fraude, la corrupción y la codicia.

 Puso como ejemplos la rana hervida y el síndrome de Pigmalión, como efectos que se están produciendo entre las personas, tanto a nivel general de la sociedad como a nivel de trabajador de la administración.

Como las fortalezas más destacables que anoté, refiriéndose, en este caso, a las personas que conforman la administración, el talento, tesoro y tiempo (aquí se permitió bromear con el aumento de horas a los funcionarios señalando que, ahora, teníamos más tiempo que nunca para hacer las cosas bien). Habló de la capacidad de las personas de, ante las adversidades, sacar lo mejor de nosotros mismos y de la necesidad de recuperar la sensación de control para generar optimismo para salir adelante.

Acabó su ponencia con una recomendación de un libro, El hombre en busca de sentido, de Viktor E. Frankl, al que calificó de un verdadero experto en resiliencia. Según el prólogo del libro, que ya tengo en mi mesita de noche para leer, las palabras del doctor Frankl alcanzan un temple sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.

 Entiendo que López intentaba poner el énfasis en las personas que debemos ejecutar el cambió en la administración, siendo proactivos en las circunstancias que nos ha tocado vivir y confiando en nuestras capacidades para conseguir ese cambio.

 Seguidamente, Máximo Romeral, un militar con uniforme y galones sobre el escenario y en representación de Delegación de Defensa, presentó una ponencia con un título un tanto transgresor, No creo en la calidad.

 Aparte de lo curioso que resultaba ver a un militar con uniforme hablando desde un atril sobre la importancia de la Calidad – a pesar del título, sí la defendía-, de esta ponencia me quedo con la simpatía del ponente que, en estas sesiones se agradece y dos frases clave que resumen su intervención:

 La crisis sin trabajo no se puede arreglar. Nuestro cliente es el ciudadano. Y la Administración y los funcionarios estamos para satisfacer sus necesidades y demandas.

 En la administración no es suficiente ser eficaz y eficiente, eso se presupone. Debemos ser excelentes. Nos lo exige la sociedad.

 Vaya por delante la importancia del ciudadano para que, con sus exigencias y demandas, todavía escasas a mi parecer, provoquen el cambio.

 Otra ponencia fue Las personas de la organización, la cultura de la evaluación y la calidad de los servicios, realizada por Almudena Domínguez de la Delegació de Govern. Destaco el enfoque que dio al entorno político e institucional, en el que estamos viviendo, que exige pasar de la cultura burocrática a la cultura de la responsabilidad. Valorando sobre todo:

 La actitud y ética de las personas

La cultura de la evaluación

La calidad de los servicios

Encuadró todo ello en el Estatuto Básico del Empleado Público ( Ley7/2007) que junto con el Anteproyecto de la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno (en tramitación y tan criticada y criticable, por cierto) ayudarán a dirigirnos hacia esa cultura de la ética y la responsabilidad que debemos defender como trabajadores de la Administración.

 Planteó algunas pautas, sabidas pero no por ello practicadas, para llegar al cambio en la Administración:

 La Dirección por objetivos

La Evaluación como control

 La Función de recursos humanos con carácter estratégico

 La Planificación de recursos humanos alineada con la planificación estratégica

 La Gestión por competencias

Concluyó que: El futuro de las Administraciones Públicas pasa por focalizar los cambios del modelo en las personas, los empleados públicos, que son los que pueden y deben evaluar sus acciones y hacer posible que los servicios que demandan los ciudadanos sean prestados con la mayor calidad posible.

 En  la ponencia sobre la Perspectivas de futuro en la Administración Pública, Rafael Salaberri de la Delegación Especial de la AEAT (Agencia Tributaria IB), habló del camino hacia la transparencia y accesibilidad de todo lo público, la reelaboración de las normas y la simplificación. La tan anhelada transparencia que, increiblemente, tanto cuesta conseguir.

Me quedan en la libreta dos frases que apunté y tuiteé porque me parecieron dignas de mención, aunque no sé a cuál de los ponentes atribuir.

 Los burócratas son minoría entre los empleado públicos.

La excelencia educativa es la clave del éxito

 Y una definición de liderazgo público ético basado en la responsabilidad de dirigir personas que trabajan en equipo y no en la simple jerarquía del mando y ordeno, como es el caso de  directivos que se obstinan por controlar más que por dirigir, mas por inmovilizar que por construir.

 Después de esto salí del Teatro Principal de Palma, dónde tuvo lugar el encuentro, con algunas ideas en la cabeza y sobre todo con una pregunta que también tuiteé y dejo aquí por si alguien tiene respuesta:

 Y si sabemos lo que hay que hacer ¿Quién de los actores implicados (políticos, directivos, funcionarios y/o ciudadanos) estamos parando el cambio en la administración? O, porque a estas alturas, como diría mi madre, aún estamos Uno por el otro la casa sin barrer.

IV Trobada del Fòrum Institucional de Qualitat

http://funkzionatas.wordpress.com/

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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6 respuestas a Uno por el otro la casa sin barrer o ¿quién esta parando el cambio en la Administración Pública?

  1. Iñaki Ortiz dijo:

    Gracias por el resumen, M. Antonia. Me ha parecido interesante. Sobre todo, por comprobar que casi todos los que pensamos sobre la gestión pública llegamos a parecidos lugares comunes. Se observa un gran consenso en las ideas, pero nadie las lleva a la práctica, salvo honrosas excepciones, que suelen ser iniciativas aisladas.

    No puedo resistirme a contestar tu pregunta. En realidad, más que parar el cambio, lo que pasa es que nadie lo pone en marcha. Seguramente, porque los que podrían hacerlo no tienen la motivación suficiente para afrontar semejante reto. Ya les va bien como está. O, por lo menos, les ha ido bien durante muchos años. A lo mejor ahora las cosas se ponen un poco más tiesas.

    Los políticos encuentran en la Administración una herramienta útil para satisfacer intereses de sus partidos y de sus clientelas, colocando a gente, asignando contratos, concediendo ayudas, promulgando normas, etc.

    Los funcionarios vivimos de ello, sin demasiadas presiones, por lo general.

    Y a las clientelas que viven de las subvenciones y las contrataciones públicas tampoco les va tan mal. O, por lo menos, no les iba mal hasta hace poco.

    La ciudadanía es la que puede tener interés en cambiar las cosas, para tener una Administración que funcione mejor y le cueste menos. Pero el interés de la ciudadanía es difuso. Cada ciudadano tampoco gana tanto como para comprometerse firmemente en el cambio de la Administración, mientras que los intereses de los restantes grupos son muchos más directos, porque, literalmente, nos va la vida en ello.

    Puede parecer un panorama poco optimista, pero es pura cuestión de intereses. Para hacer algo hace falta un móvil, como en los asesinatos. ¿Quién tiene un móvil lo suficientemente fuerte como para meterse en el jaleo de cambiar la Administración? Hasta ahora, parece que nadie lo ha tenido.

    ¿Quién sabe? Tal vez, a medida que las cosas se vayan poniendo más difíciles, vayan apareciendo agentes motivados, gente que empiece a sentirse menos cómoda con el estado actual de las cosas.

    Mientras tanto, siempre nos quedarán los responsables de calidad ;-).

    • maferragut dijo:

      Gracias por la respuesta Iñaki. Clara y transparente, como la administración que anhelamos. Completamente de acuerdo con tus comentarios. Pienso lo mismo. Un abrazo

  2. Carmen Mayoral dijo:

    ¿no se están produciendo cambios en la Administración? Coincido con vosotros que no en dirección hacia la excelencia ni por los caminos propuestos por los ponente del congreso, pero la simple observación, o la vivencia en primera persona en muchos casos, nos señala que un cambio se está produciendo. La evolución de las políticas públicas y de los modelos de gestión de los servicios, las movilizaciones de amplios sectores de funcionarios, el posicionamiento de la ciudadanía en relación a las medidas son fenómenos que no podemos obviar. En el triángulo ciudadanos-políticos-administración se va deteriorando rápidamente el hilo de la confianza y el equilibrio que producía pensar que todos éramos necesarios. Tengo la sensación de que “los de calidad” nos estamos “burocratizando” y repetimos recetas y seguimos con nuestros “mantras” sin poner, como bien dices, el cascabel a nuestro propio gato.

    Gracias por el post y el comentario.

  3. Anónimo dijo:

    Genial el artículo, un sin fin de verdades….ojala, aparezca alguien o algo que nos haga cambiar o ver la administración como lo que realmente queremos y sabemos puede ser. Yo ,aunque llevo muchos años en ella sigo manteniendo la esperanza de que ese día llegará y por fin podamos cambiar la frase que apuntabas en tu comentario.

    • maferragut dijo:

      Seguro que si! Y ahí estaremos los que creemos y buscamos ese cambio. Ahora que se están removiendo tantas cosas quizá sea el momento de intentarlo con más fuerza. Un saludo

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