La metamorfosis del trabajador público: Cambio de actitud.

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.
(Antoine de Saint-Exupery)

Si el objetivo principal del Estado es el logro del bien común y el bienestar social, la eficiencia del Estado se debería medir en función de que todas las acciones se dirijan a conseguir este fin.

Si la Administración Pública es el canal y la estructura de que dispone el Estado para garantizar el cumplimiento de sus objetivos, conseguir la eficacia en la gestión tiene que estar por encima de todo. Para conseguirlo, los trabajadores que integran la administración sean funcionarios, personal laboral, colaboradores, políticos, etc. deben ser personas preparadas, eficientes, productivas y honradas.

Gran parte de la sociedad tiene una percepción negativa de la administración y de la gestión de la misma, en parte debido a los casos de corrupción, a la falta de transparencia, a la exagerada burocracia, a la escasa cultura de rendición de cuentas que ha caracterizado al sector público y a la actitud de algunos trabajadores frente al ciudadano.

Pero, además, existe una larga lista de problemas de fondo a los que se enfrenta la administración y que deberían revisarse o replantearse si queremos alcanzar esa eficacia deseada. Algunos de ellos son:

  • Marco jurídico obsoleto
  • Resistencia al cambio
  • Poca o nula relación de los planes con el presupuesto
  • Deficiente gestión del tiempo por parte de empleados tanto de base como directivos
  • Equipo directivo con conocimientos limitados sobre técnicas de gobierno y gestión eficaz y en ocasiones politizados
  • Dirección pública profesional que no acaba de implantarse
  • Poca transparencia y escasa implantación del gobierno abierto
  • Tecnología obsoleta para adaptarse a los cambios
  • Decisiones piramidales y poco participadas con el equipo
  • Escasa implantación de trabajo por objetivos
  • Poco control de los resultados que se centra sobre todo a nivel administrativo pero raras veces a nivel directivo
  • Ley de función pública muy rígida
  • Poca cultura de trabajo en equipo y muchas acciones individualistas
  • Duplicidad de servicios
  • Prevalencia del control de gasto a los resultados
  • Falta de promoción y capacitación técnica y administrativa
  • Trabajo para el ciudadano pero sin el ciudadano

La necesidad de un cambio global de la administración, del que tanto se habla, es algo evidente e imprescindible para variar la imagen que la sociedad tiene de la administración y de sus trabajadores y para garantizar su misión.

Conocemos algunas mejoras implantadas de manera aislada en diferentes administraciones avaladas por personas a titulo casi individual y no por el conjunto de la organización, con la consiguiente frustración que eso supone para todos.

Sabemos, también, que no se ha materializado todavía un plan consensuado y común a todas las administraciones públicas que se vaya adaptando luego a la realidad de cada una de ellas y con unos plazos y calendarios establecidos que dejen vislumbrar la luz al final del túnel.

Así que, mientras las cabezas pensantes se deciden a implantar el plan de cambio en nuestras administraciones, sería bueno que se empezara a trabajar con las personas que laboran en ellas y que son el eje vertebrador de estas organizaciones.

A mi entender, la modernización de la administración pasa por las modificaciones en los procesos de trabajo y en la manera de hacer las cosas y por una metamorfosis o cambio de actitud de los trabajadores.

Sabiendo que la cultura organizacional en sí es resistente al cambio, sin duda, se avecinan conflictos laborales por una parte del personal reacio o temeroso de lo que esa transformación les exigirá o deparará profesionalmente.

Uno de los retos del proceso será convencer a los trabajadores de la necesidad de cambio en su actitud a la hora de hacer las cosas.

Trabajar en conseguir la aceptación y la complicidad del trabajador será una de las tareas que se deberá desarrollar con más dedicación. Ya que la actitud de los trabajadores a la hora de asimilar el proceso será, pues, la piedra angular del proyecto de modernización de la administración pública.

Nos encontraremos en el proceso con funcionarios/trabajadores activos que, conociendo y comulgando de la necesidad de renovar la administración, serán los mejores aliados y catalizadores de la reforma. Este grupo no será muy numeroso pero si muy importante porque su complicidad y entusiasmo en el proceso puede ser la base del contagio hacia el resto de trabajadores ya que no sólo se adaptaran al cambio sino que hace tiempo que están intentando generarlo.

También nos encontraremos con un número muy elevado de personas que se dedicaran a ver los cambios desde la barrera. Estos no participaran activamente en el transcurso creativo del cambio, ni tampoco, de entrada, se erigirán como “dinamitadores” del proceso. El ganar a estos trabajadores para la causa y conseguir que se impliquen en el proyecto será el trabajo más arduo e importante ya que provocará que la balanza se incline hacia el lado del éxito o del fracaso del nuevo modelo.

Por último, nos encontraremos con otro grupo de trabajadores, intuyo que no excesivamente numeroso pero si muy destructivo, que serán los que criticaran todas las acciones por sistema, provocando malestar en el conjunto del grupo.

Parte del personal que creará ese malestar serán los que no estarán en disposición, bien sea por su actitud o por su aptitud, de utilizar las nuevas tecnologías, de cambiar los procedimientos en sus actividades laborales, o simplemente serán incapaces de prestar servicios al ciudadano de la manera que le exige esta nueva era de la administración.

La organización tendrá que planificar la estrategia del proceso del cambio de manera global. Para facilitar que ese proceso de cambio y modernización de la administración tenga éxito será necesario que:

  • Los trabajadores conozcan que se va a llevar a cabo ese proceso de cambio. Habrá que explicarles la necesidad del mismo, de qué manera se va a implantar y los beneficios que comportará. La comunicación del proceso será crucial para el éxito.
  • Las personas que lideren el proceso conozcan la opinión de los trabajadores, detecten los efectos que puede tener en el transcurso de cambio esa opinión y se adelanten a las posibles maneras en que actuaran dichos trabajadores ante los cambios.
  • Se preste atención a las actitudes y aptitudes de los profesionales.
  • Se estudien métodos y maneras de reconducir las opiniones reacias o críticas para conseguir la predisposición del trabajador y la aceptación del nuevo modelo.
  • Se potencie la participación activa de los empleados en el proceso de cambio para que estos lo acepten de la manera menos traumática posible.

En la aceptación y adaptación de esos trabajadores, sin duda, jugarán un papel esencial los sindicatos que deberán actuar como mediadores y conciliadores pero que también deberán realizar a su vez un proceso de adaptación y aceptación de la necesidad de ese cambio. Siendo su visión de esa necesidad y la manera de comunicarlo al trabajador lo que puede ayudar a que el profesional vea el cambio como una oportunidad de mejora, progreso, reconocimiento, buen hacer, etc.

Después de todo lo que se pretende es una mayor eficacia en el trabajo, unos profesionales más cualificados, una organización más productiva, unos mejores servicios al ciudadano y una mayor transparencia en la gestión o, lo que es lo mismo, el anhelado bien común.

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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12 respuestas a La metamorfosis del trabajador público: Cambio de actitud.

  1. Juanjo Caba dijo:

    He leído varias veces el post buscando algo sobre lo que objetar o mostrar mi desacuerdo… y sólo encuentro un pequeño detalle con el que discrepo: el papel de los sindicatos.

    UNO: Creo que los sindicatos deben ser garantes de que el marco LABORAL en el que nos desenvolvemos esté garantizado, no se transgreda, no se invada. Por otra parte, existe una dimensión ORGÁNICA en la que podemos incluir desde flujos de comunicación o información, formas de interactuar, procesos de trabajo,… que no veo como ni en qué pueden aportar los sindicatos.
    DOS: Los sindicatos (al menos en el ámbito funcionarial, que es lo que conozco) deben someterse a un profundísimo cambio adaptativo a la nueva realidad para volver a ser creíbles.

    Por lo demás, suscribo todo el post. Enhorabuena.

    • maferragut dijo:

      Tu siempre tan puntilloso, Juanjo ;-D. Gracias por hacerme repensar lo pensado!!
      Si tengo que ser sincera, el apartado de los sindicatos estuve a punto de quitarlo porque me provocaba escribir largo y tendido y, con lo que me cuesta escribir cada nueva entrada, decidí dejarlo así porque si no el post no hubiera salido hasta dentro de dos meses más.
      Preferí dejarlo así porque realmente pienso que los sindicatos también deberían cambiar su actitud y con ello apoyo completamente tu punto DOS.
      Referente a tu punto UNO, aunque también estoy de acuerdo con lo que dices, pienso que los sindicatos tienen mucho que aportar. Desde impulsar el cambio desde dentro haciendo propuestas que mejoren la eficacia pero que también velen por los derechos de los trabajadores hasta presionar para que se hagan cosas para mejorar las aptitudes del trabajador, formación en nuevas tecnologías, o exigir ante los recortes que se nos aplican en convenios, nómina y aumento de horas. Creo que está en sus manos que se exija a los responsable que se realicen acciones imaginativas y pensadas que sean beneficiosas tanto para las personas como para la productividad que se les pretende exigir, que estoy segura que las hay.
      Pienso, a bote pronto, en esas horas que quieren aumentar a la jornada laboral. ¿Crees que sirven de algo? Por que no se propone hacerlas desde casa (teletrabajo), seria más económico para la administración y menos traumático para el trabajador. Propuestas de ese tipo ¿no deberían salir de los sindicatos?. Lo dejo aquí. Por eso no quise profundizar. Tal vez lo haga en otro post.

  2. solemurillo dijo:

    He trabajado en la administración pública, ahora estoy en la docente, tuve un cargo político durante cuatro años, y la verdad es que reflexioné mucho sobre la funcionalidad frente a un trabajo basado en procesos y done, como dice, haya ventajas sustantivas para cambiar de modelo de actuación.
    Ahora tengo un proyecto sobre administraciones públicas, y mi duda está en quién y cómo se lideran los cambios

    • maferragut dijo:

      Hola, realmente pienso que los cambios se lideran desde arriba.
      La gerencia o directivos son los que tienen que liderar los cambios ideando la manera de hacerlo posible pero el impulso inicial en la administración pública tiene que darlo el político.
      Eso no es fácil porque los políticos suelen pensar a 4 años ya que pensar a largo plazo, que es lo que exige el cambio en la administración, no les resulta productivo.
      Si consiguiéramos ese impulso político y buenos gerentes para planificar la manera y la estrategia del cambio basándose en un diagnostico previo de la situación, marcando los objetivos que se quieren conseguir y definiendo la manera de alcanzarlos tendríamos muchas posibilidades de alcanzar el éxito.
      Por otro lado, además de buenos gerentes que lleven el timón del cambio, sepan comunicarlo y sean capaces de involucrar al equipo; se necesita que los trabajadores estén predispuestos y se comprometan ya que son los que deberán ejecutar las acciones necesarias para producir ese cambio.
      El proceso del cambio necesita que se involucre toda la organización: políticos, equipo directivo y trabajadores en su conjunto.
      Es necesaria la complicidad de todos los agentes y el reconocimiento de la urgencia de ese cambió para empezar a poner los cimientos del mismo.

      Ánimo con tu proyecto y gracias por comentar. Un saludo

  3. Roman Pinedo dijo:

    Buenas tardes. Soy funcionario de la Administración Local (Ayto. alicante), desde hace 31 años. Soy psicólogo y he trabajado en varios ámbitos de la Adm..en diversos puestos. Enhorabuena por este blog, especialmente por este artículo. Comparto todo lo que dices, menos que te cueste escribir. Mantengo contacto permanente con otros compañeros de otros Aytos. que también creen en la posibilidades de la innovación y el cambio en las Administraciones locales. Hemos formado parte de una Comunidad de Aprendizaje durante casi dos años. He compartido con ellos este artículo y creo que se sienten igual de identificados con él. En momentos en que uno se siente de los pocos supervivientes de su Administración, es importante ver que hay compañeras como tú que piensan que vale la pena y se puede mejorar la eficacia del trabajo del sector público y conseguir una organización más productiva. Muchas gracias. Saludos.
    Román Pinedo

    • maferragut dijo:

      Gracias Román, no sólo pienso que vale la pena mejorar la administración pública es que pienso que si o si tiene que hacerse y creo que se conseguirá tarde o temprano. En la administración hay mucho manta pero también muy buenos profesionales. Esos profesionales serán los que provocaran el cambio. Como ves no estamos solos ;-D y la nuevas tecnologías nos ayudan a unirnos. Además cuando los ciudadanos (que todavía piensan que la administración esta por encima de ellos y no a su servicio) empiecen a exigirnos esa eficacia que comentas no quedará más remedio que ponerse las pilas. Algunos ya estaremos preparados.
      Saludos y gracias por compartir y comentar.

  4. Compartimos algunas cosas al 100% y otras no tanto, pero en todo caso un buen post. Quizás añadir que una de las más importantes resistencias al cambio sería por parte de muchos jefes de servicio/sección, que consideran que su importancia es directamente proporcional al número de personas que dirigen y no renunciarán fácilmente. Otra consideración: se puede criticar a los sindicatos, claro, pero que nadie olvide que son organizaciones que se someten a un proceso electoral cada 4 años y su función va mucho más allá que ser garantes de que se cumpla la legislación laboral. En realidad esta función debería hacerla Función Pública, sin necesidad de que nadie tuviera que ir fiscalizando. Sí, nos interesan los flujos de comunicación o información, las formas de interactuar, los procesos de trabajo, los circuitos, la salud laboral, las políticas de personal, los objetivos de las administraciones públicas generales y específicos, los servicios públicos de calidad, la participación de los trabajadores en todos estos procesos, la profesionalización de las administraciones públicas…es en este sentido que entendemos el cambio, también para los sindicatos. Al menos, algunos.
    Un cordial saludo.

    • maferragut dijo:

      Comparto con vosotros que una parte importante de la resistencia al cambio vendrá por parte de los mandos intermedios. Cuando hablo de trabajadores me refiero a todos, incluidos algunos jefes de servicio o sección a los que cada uno pondríamos nombre y apellidos en nuestras correspondientes administraciones. Esos que miden su poder y responsabilidad, como bien comentáis, en función de las personas que tienen a su cargo o de cuanto mayor sea su despacho (que aún es peor).
      Referente a los sindicatos no pretendía criticar por criticar y menos generalizar. Considero que buenos profesionales hay muchos, en los sindicatos, en los funcionarios de base, en los mandos. Lo que pretendía señalar es que el cambio nos afectará a todos y todos nos tendremos que adaptar a nuevas maneras de hacer las cosas.
      Pienso que los sindicatos (precisamente porque creo en su valor y necesidad) podrían ser parte de los promotores de ese necesario cambio en la administración, adelantándose y proponiendo mejoras mucho más inteligentes de las que se están adoptando a nivel político en algunas administraciones.
      Ellos, los sindicatos, pueden tener la visión de la eficacia necesaria basada no en recortes indiscriminados sino en racionalización de los mismos y que no sólo afecten a los trabajadores, sus nóminas, sus horarios, sus prestaciones,etc.
      No sé si se están llevando a cabo esas propuestas pero, al menos por donde yo me muevo, si es así no se comunica y explica lo suficiente. Por eso, es una opinión personal, a veces puede parecer que no se está haciendo lo suficiente o que, lo que se hace, se hace a espaldas del trabajador sin que este se pueda implicar en el proceso aún siendo el mayor afectado.
      Por otro lado, las nuevas tecnologías ponen al alcance de todos herramientas que facilitarían mucho la participación, la comunicación y la transparencia (tanto por parte de la propia administración como por parte de los sindicatos), hacia los trabajadores y no veo que se utilicen demasiado ni por uno ni por otros.
      Muchas gracias por comentar y opinar, un saludo.

  5. Ojalá pudiéramos hablar y discutir habitualmente en este tono y con estos objetivos. El día a día del trabajo en las administraciones para los que pensamos, en primer término, desde nuestra posición como ciudadanos, es difícil. Las resistencias, oposiciones e incomprensiones, vienen de todos los ámbitos, incluyendo los propios, pero los cambios en el mundo siempre empiezan por un principio. Aquí estamos y estaremos desde nuestra humilde pero firme posición, impulsando confluencias. Gracias por la respuesta.

  6. Jaime Tovar dijo:

    Interesante entrada e intervenciones. Me apunto a eso de que los cambios deben venir necesariamente desde arriba, así que debemos centrarnos en cambiar los esquemas/paradigmas de los decisores (políticos y gestores públicos). Pero aún no hemos dado con la argumentación adecuada para conseguirlo, sigamos buscando.
    En relación al tema de la jornada y su utilidad os emplazo a una reciente entrada en mi blog:
    http://www.jaimetovar.com

    OPINIÓN: Aumento de la jornada en los empleados públicos, útil?
    http://www.jaimetovar.com/gdp/?p=3815#more-3815

    Sobre los sindicatos, la verdad es que yo, si fuera de ellos, estaría preocupado de cuál va a ser el papel de éstos en el futuro. Han tenido y tienen un importante papel, y desde luego “velar por los derechos de los trabajadores” está bien, pero suena decimonónico. La primera interesada en velar por esos intereses es la propia organización. Es su garantía de éxito. Por algo será que los últimos estudios indican que las empresas que triunfan se caracterizan por “cuidar” a sus trabajadores.

    • maferragut dijo:

      Gracias por comentar, Jaime. Leí tu post y lo compartí en Twitter, muy interesante, por cierto. A los que os paseis por aquí recomiendo que lo leais.
      Precisamente hoy se rumoreaba que nuestro govern (Illes Balears) había aprobado como medida de urgencia las 37 horas y media, la reduccion a uno de los asuntos propios y alguna cosa más. No hacian ninguna referencia a las medidas que tu propones ni a otras. Vamos que me da a mi que volvemos al recorte por el recorte sin ninguna intención de mejora o objetivo de optimización o planificación del uso de ese aumento de horas. Por cierto al ciudadano ni se le menciona, creo.
      Saludos!

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