La cultura no es sólo cuestión de presupuesto

Cierra los ojos y verás Petrus Jacobus Joubert

Llegados a este punto soy de la opinión que debemos pasar a un cambio radical de la gestión de la Cultura en la administración. Ante la necesidad de hacerla más eficiente hay que reinventar el modelo y darle la vuelta. Renovando la estrategia de “hacer lo mismo con menos presupuesto” por  fórmulas nuevas.

Como explica Charles Leadbeater, refiriéndose a la administración en general, “hacer mejores versiones de los servicios existentes no es suficiente”. Según el autor de We Think, eso no va a conseguir comunidades más adaptables a los cambios, capaces de mejorar la calidad de vida de su ciudadanía. Leadbeater propone iniciativas donde los usuarios formen parte del diseño de los servicios, aprovechando sus capacidades en lugar de ser simples receptores.

Creo que eso mismo puede aplicarse a la gestión cultural. Cambiar la manera de pensar o como leí recientemente en el post del blog Beta permanente “Mirar con nuevos ojos”, a veces, es necesario para buscar soluciones a problemas existentes.

Estamos buscando nuevas maneras de gestionar la cultura y no salimos del círculo en el que estamos metidos. Intentamos buscar soluciones desde el punto de vista de siempre, por eso nos enrocamos en el “no hay dinero” y “si quiero seguir con mi programa y continuar haciendo lo mismo tengo que rebajar los costes”. Eso no está mal. Hacer un ejercicio de reducción y ajuste de presupuesto no es malo, incluso puede ser conveniente. Pero realizar el mismo ejercicio, año tras año, repercute en la calidad y desde luego no es demasiado innovador.

En estos momentos, es así de incongruente, las instituciones públicas y los agentes culturales independientes no tenemos un proyecto compartido. La institución está presente en la vida cultural pero de manera vertical y centralizadora. Nos preocupan más las cifras de asistencia, el evento en sí y las dinámicas del consumo cultural que conocer y hablar con los creadores y fortalecer el sistema creativo. Además, existen pocas organizaciones de artistas o agentes culturales que puedan actuar como interlocutores con la administración o hacernos llegar reivindicaciones colectivas y esto no hace más que evidenciar la debilidad del tejido local.

Por otra parte, los equipamientos culturales públicos que gestionamos colaboran poco con ese escaso tejido local, tanto en términos de diseño de la programación como de gestión compartida de proyectos.

Su funcionamiento se basa mayoritariamente en criterios de selección clásicos, generalistas y carentes de riesgo que no favorecen a las iniciativas minoritarias o innovadoras.

En parte porque las propuestas innovadoras carecen, en muchas ocasiones, de público suficiente. Estamos pues ante el pez que se muerde la cola.

El abuso de la verticalidad que comentábamos en la administración pública provoca una dinámica que retroalimenta y potencia la institucionalización.

Al no existir un tejido autónomo y consolidado, los creadores y programadores independientes se ven forzados a recurrir  a la institución para sacar adelante sus proyectos.

Suelen ocurrir dos cosas: que la administración acaba fagocitando los proyectos que le presentan, eliminando la frescura del creador, adaptándolos a sus necesidades y, probablemente, desvirtuando y prostituyendo el proyecto inicial o que los proyectos no llegan a ver la luz por falta de ayudas y por esa dependencia que se ha creado entre la cultura y lo público.

Parece casi imposible realizar actividades culturales al margen de la administración pública y sus reglas y de esto no tiene culpa sólo la administración y los gestores públicos, también deberían entonar el mea culpa los creadores.

Tal vez el cambio de visión sería dejar de gestionar la cultura desde la administración y simplemente dejar la gestión a los ciudadanos y profesionales y desde la administración facilitar las herramientas que estos necesiten. Fomentando la co-creación.

Para llegar a esto hay que trabajar desde varias perspectivas.

Primero trabajar en el proceso de aprendizaje del cambio de pensamiento y eso no es fácil en la administración. Ese miedo nuestro al riesgo, ese temor a equivocarnos, provoca un estancamiento en la gestión que no nos deja margen para crear nuevas maneras de hacer e innovar.

Tampoco somos muy dados, en la administración, a pedir opinión a la ciudadanía. Se nos llena la boca de que hacemos cosas por y para los ciudadanos pero raramente les consultamos sobre sus preferencias o necesidades. Por eso los ciudadanos toman aquello que les ofrecemos si les interesa y si no lo buscan en otro lado. Pero, ¿qué pasará cuándo los ciudadanos empiecen a exigir?

Los cambios en la gestión cultural se darán a pesar de la administración por lo que ¿no sería más inteligente subirnos al carro del cambio y ser protagonistas de esta nueva era?

Seamos valientes. Busquemos pues espacios comunes para debatir. Tal vez si buscamos la complicidad de los ciudadanos y creadores nos sintamos más arropados a la hora de arriesgarnos en los cambios. Total con la manera de hacer actual estamos vendidos y resulta complicado justificar un gasto cultural basado en ofrecer cosas para la gente con mayor o menor éxito de convocatoria en lugar de empezar a trabajar con las personas para que sean ellas quienes propongan.

Hay que huir del paternalismo de la administración y crear nuevas fórmulas. Que las instituciones cedan el control y los recursos se distribuyan para que sean los colectivos quienes los gestionen.

Hay que invertir en intangibles (I+D, contenidos, formación y redes) a pequeña escala. La situación de crisis actual nos hará ver que los macro-eventos y macro-equipamientos, si bien pueden resultar eficaces en un momento dado, a largo plazo son contraproducentes para el tejido local. Las administraciones públicas debemos busca otras maneras de hacer visibles  nuestras estrategias en materia cultural.

También es necesario consolidar el tejido creativo mediante mecanismos que favorezcan la autonomía y la sostenibilidad de los creadores y agentes culturales.

La administración posee recursos económicos, estructuras de gestión y equipos técnicos y humanos, infraestructuras, pero estamos excesivamente burocratizados y alejados de la realidad cultural. Los agentes culturales tienen más contacto con la comunidad creativa, mejor conocimiento de las prácticas contemporáneas y un funcionamiento más flexible. La transferencia de recursos y conocimientos nos fortalecería a ambos.

Dejemos, como instituciones públicas, de favorecen lo conocido, lo de siempre. Arriesguemos un poco, cambiemos la relación entre instituciones, creadores y público, donde nos apoyemos en el tejido social con una relación más próxima, implicando también a los destinatarios.

Una fórmula que me resulta interesante y propone Innovation in Government consiste en crear pequeños laboratorios de I+D en las administraciones locales, destinando fondos para fomentar la creatividad de los empleados públicos, dejando un espacio para probar ideas nuevas en forma de prototipos y recogiendo las propuestas de la ciudadanía implicada.

Esta estrategia, aplicable a la gestión general de la administración, puede ser un camino para debatir y practicar hacia dónde tiene que ir la gestión cultural municipal. Una estrategia que se acerca al pensamiento de diseño, donde las nuevas políticas empiecen por las personas (empleados públicos, ciudadanos, creadores) y no por los proyectos o por estructuras ya existentes.

Pasar de una cultura hecha para todos a una cultura hecha por todos suena interesante en estos momentos. Busquemos la manera de hacerlo posible.

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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6 respuestas a La cultura no es sólo cuestión de presupuesto

  1. Muy interesante el artículo. Desde nuestro punto de vista, otra manera de gestionar la cultura es posible. Siempre lo ha sido. Pero ahora quizá será obligatorio que así sea. Cuando veamos los próximos presupuestos del estado y cultura sufra recortes, ¿qué harán los que están acostumbrados a recibir miles y miles y miles de euros para sus eventos? Tendrán que buscar alternativas. Otras maneras de gestionar los recursos, de conseguirlos. Todo un reto.

    • maferragut dijo:

      Cierto, por eso pienso que una manera interesante es la colaboración en proyectos comunes publico privados. Pienso también que un error de muchas compañías o empresas culturales ha sido el de vivir de las subvenciones. No es sano ni lógico. No estoy en contra de subvencionar lo necesario (con unos criterios claros y compartidos). Hacer de repartidora por parte de la administración sin criterios justos también ha sido un error importante.
      Saludos y gracias por comentar. Como bien dices: Gestionar la cultura de otra manera es posible y necesario.

  2. Muy buen artículo. Aquí, un ejemplo: un proyecto teatral “crowdfunding” con licencia Creative Commons: http://www.arandramatica.com/

  3. Estic totalment en línia del que dius. El 1979 vaig entrar a l’administració local, a Barcelona, amb ganes de fer-la canviar. Sota el fals paradigma de l’Estat del Benestar hem configurat una administració paternalista que ha desactivat, excepte notòries excepcions, la iniciativa cultural dels ciutadans. L’administració pública en 30 anys no ha canviat, té les mateixes patologies, no ha fet encara el canvi de cultura organitzativa que havíem proclamat. I ara s’ha d’aprimar perquè no té diners. Vols reduir serveis, però no vol canviar la seva forma de relació amb els ciutadans. És hora de recuperar la iniciativa ciutadana d’emprendre iniciatives culturals i buscar fons de finançament alternatives. Parlo d’això en una conferència a Palma, a la seu del Diari de Mallorca, el dia 20 d’octubre a les 19 hores. Hi sou convidats,farem un debat sobre el tema.

    • maferragut dijo:

      Gràcies per la convidada i pel comentari Jaume, Intentaré venir a la xerrada de dijous. Jo també duc una grapada d’anys a l’administració publica i xerram molt pero la cosa no avança. Qualque cosa haurem de fer entre tots. Salut i força!

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