Funcionario creativo, ¿por qué no?

Sin duda, la creatividad es el recurso más importante de las personas. Sin creatividad no habría progreso y estaríamos por siempre repitiendo los mismos patrones. Edward de Bono

 

Sir Ken Robinson define creatividad como “El proceso de tener ideas originales que tengan valor”.

Afirma que imaginación y creatividad no son la misma cosa. Dice que la imaginación puede ser totalmente interior. Puedes ser imaginativo todo el día sin que nadie se dé cuenta. Pero afirma que nunca dirías que una persona es creativa si nunca ha hecho nada. Hacer algo implica ponerse a trabajar para hacer algo nuevo, para conseguir nuevas soluciones a problemas, e incluso para plantear nuevos problemas o cuestiones.

Se podría decir que la creatividad es imaginación aplicada.

Robinson también dice que normalmente las personas que utilizan la creatividad en el trabajo tienen algo en común: aman el medio en el que trabajan y las personas que aman lo que hacen no piensan en ello como si fuera un trabajo. Lo hacen porque quieren, porque con ello se sienten bien. No es una cosa forzada, nace así y resulta divertido. La persona creativa se entusiasma con el trabajo, le motiva lo que realiza y busca las mejores formas para realizar la tarea. Le gusta trabajar en equipo, compartir lo que está haciendo, dialogar. Habla pero también escucha mucho. Y provoca cambios. Hace que las cosas pasen y antes de preguntar ¿por qué? pregunta ¿por qué no?. La persona creativa es independiente, motivada y motivadora.

Pienso que en la administración se mueven dos tipos de funcionarios. Tres, si sumamos el estándar generalizado, que es el menos, pero el que tiene más fama entre los ciudadanos y del que hoy no voy a hablar.

Estos dos tipos de funcionarios serían:

Los funcionarios tradicionales,  que utilizan el pensamiento lógico y lineal y que parten de la norma y la tradición: Si es una norma nadie pregunta ¿por qué? Se sigue aplicando y punto.

Los funcionarios creativos, en la administración, ven las cosas desde nuevos puntos de vista y desde diferentes perspectivas. Son fácilmente identificables ya que siempre cuestionan normas y reglamentos inútiles y desfasados. Estos se apasionan por su trabajo y siempre intentan ir más allá, mejorando lo mejorable, ofreciendo opciones y aportando soluciones o propuestas diferentes adaptadas a las situaciones cambiantes.

Los primeros son trabajadores implicados, una cosa no quita la otra, que siguen el camino fácil, sobre todo si se tienen dudas y miedo a las alternativas y los cambios. Para ellos es más sencillo evitar el conflicto (que puede ser un simple debate) y contar con la aprobación de sus compañeros y superiores pasando desapercibidos.

Los segundos quieren saber el por qué de tal procedimiento obligatorio que tal vez tenía sentido cuando se creó pero que actualmente podría cuestionarse o simplemente ser anulado. Estos piensan nuevas propuestas y posibilidades  de mejorar y se crecen cuando les proponen dar una vuelta de tuerca a algún proyecto o cuando les piden que cree o diseñe un nuevo servicio, un nuevo programa.

Los funcionarios creativos  sienten y hacen así su trabajo. O, al menos, lo intentan. Lo suyo es una cuestión de actitud, abierta a los cambios, las mejoras y la innovación.

Pero lo que debería ser bueno para la administración, a veces se convierte en un problema o dos. Uno para la administración y otro para el trabajador.

La administración tiene que tratar con un empleado que cuestiona, que pone objeciones y peros a cosas que siempre se han hecho de esa manera y que propone nuevas maneras de hacerlas. En la administración el “Síndrome de Herodes”, esa costumbre tan generalizada de criticar y descartar las ideas nuevas en cuanto se producen o comentan, está a la orden del día.  El funcionario creativo muchas veces topa contra la pared de la burocracia y con el “siempre se ha hecho así” que deja a la empresa sin agilidad, y perdiendo oportunidades.

No estoy hablando aquí del funcionario, subgénero del tercer grupo, que siempre pone trabas a todo y que critica el sistema continuamente sin ofrecer soluciones. Me refiero al funcionario que comprende la necesidad del cambio, que sabe de la posibilidad y que se considera útil y capaz de ayudar a que el cambio se produzca, por lo que intenta provocarlo siempre que puede.

No os cabreaba cuando erais niños y vuestros padres os decían aquello de “porque lo digo yo y punto”. Imaginad un funcionario creativo, adulto, profesional especializado en administración, que reciba por respuesta “porque siempre se ha hecho así y punto”. Como para desmotivarse ¿no?

Los cambios tienen que llegar a la administración. Igual que están llegando al resto de la sociedad y la situación actual parece que acelerará esos cambios.

La administración innovadora, motivadora, creativa, moderna, debería potenciar estos perfiles creativos entre los funcionarios y apoyarse en ellos porque la creatividad se aprende, se contagia y se multiplica y puede ayudar a dar el gran salto hacia la administración del siglo XXI que casi todo el mundo demanda.

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Acerca de maferragut

Soy funcionaria de la administración local, gestora cultural, licenciada en publicidad y relaciones públicas y diplomada en trabajo social. Esos son mis intereses profesionales. Siempre en continuo aprendizaje. Me gusta el arte, la literatura, la música y estoy enganchada a las redes sociales.
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4 respuestas a Funcionario creativo, ¿por qué no?

  1. Juanjo Caba dijo:

    La Administración no es un ente abstracto, la constituímo seres que pensamos y hacemos. Somos nosotros quienes debemos provocar (o estimular) el cambio. No esperemos que el cambio venga desde arriba. Tendrá que venir desde dentro y desde abajo… y ya vamos siendo muchos.

    • maferragut dijo:

      Tienes razón Juanjo, tendremos que apretar desde abajo y hacer entender a los de arriba que es necesario el cambio. Tendremos que provocarlo nosotros. Ahí estamos. Tal vez falta más unión entre esos muchos que pensamos individualmente y crear una voz única para conseguir más fuerza. Saludos

  2. Amalio dijo:

    Estoy de acuerdo con los dos. Yo quizás lo único que apuntaría es que dentro del segundo grupo, los funcionarios creativos, hay también dos subgrupos, aludiendo a la reflexión de maferragut: Los que se dan de bruces con la “burrocracia” como pared insalvable que es, y los que aún así siguen intentando que se cambie: Dando cabezazos la mayor parte de las veces, otras hurgando en los cimientos para ir sacando granito a granito de cemento, y otras convenciendo a compañeros para arremeter juntos contra el muro.
    Por supuesto que no nos tienen que desanimar, pero es muy difícil ser funcionario creativo cuando ves la desidia y la sinrazón de los políticos, que lleva a la desmotivación y la abulia.
    Tenemos que empezar algo, se está palpando…

    • maferragut dijo:

      Tu lo has dicho Amalio, algo se mueve… aunque nadie dice que sea fácil. Lo de ir convenciendo a los compañeros es una buena vía. No dejes de hacerlo. cuantos más seamos más fuerza tendremos. Saludos y ánimos

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